14 octubre, 2026
“Cuando una niña o niño siembra una planta, no solamente está poniendo una semilla en la tierra. Está sembrando conocimientos, identidad, responsabilidad y amor por su comunidad.”
Gabriela María Castro Soto
“Mi jardín medicinal”
Escuela Primaria Constitución Mexicana, Los Mochis, Sinaloa
En casi todas las casas hay un remedio para el dolor de estómago: un té de manzanilla o una ramita de orégano, la profesora Gabriela María Castro Soto convirtió ese saber de todos los días en “Mi jardín medicinal”, el proyecto con el que se convirtió en una de las ganadoras de la primera Olimpiada Docente Nacional 2026, evento organizado por Fundación RobotiX.
Todo empezó con una historia. La maestra Gaby les contó a sus 37 alumnos de tercero que un día le dolió el estómago y que el orégano la alivió. No hizo falta más para que las niñas y niños comenzaran a levantar la mano para contar los remedios de su casa, y ahí ella encontró su punto de partida: conocían las plantas, pero no sabían para qué servían.
Durante un trimestre, el grupo se volvió un equipo de “investigadores”, visitaron el Jardín Botánico Benjamín F. Johnston, al que en Los Mochis todos conocen como Parque Sinaloa. Armaron un termómetro con un botecito y plastilina, sembraron sus propias semillas y conocieron a unas emprendedoras de San Miguel Zapotitlán que hacen jabones y champús con esas mismas plantas. También escribieron cartas, instructivos y recetarios. Y aprendieron algo más: lo que se sabe en casa también cuenta.
Aunque no todo salió a la primera, como cuando un niño regresó con su maceta vacía y la carita triste, Gaby lo animó diciéndole “No pasa nada, vuélvelo a hacer”, ya que siempre le repite a su grupo que aprender es subir escaloncitos uno por uno, logrando así que, en un salón con niñas y niños neurodivergentes y ritmos muy distintos, los que entienden primero ayuden a los demás.
Tampoco trabajó sola, ya que la maestra del otro grupo de tercero y los profesores de tecnología, educación física e inglés se sumaron al proyecto, mientras que las familias rentaron un autobús para ir juntas al parque. Al final, en la muestra académica hubo canciones, porras y padres aplaudiendo, aunque lo que más la emocionó fue ver a sus alumnos hablar en público con una seguridad que no tenían tres meses antes.
Para participar en la Olimpiada Docente Nacional, Gaby, editó un video por primera vez en su vida, lográndolo en tan solo dos o tres días “a manera de juego”, motivada por su director, quien siempre las anima a compartir su trabajo; así fue como se atrevió y ganó.
Por: Mario Tapia